Desmontando el mito: “Mi hijo se marea viajando a contramarcha”

Es precisamente el argumento de que los niños se marean de espaldas una de las razones que hace que muchos padres elijan no llevar a sus hijos a contramarcha, cuando está demostrado que las sillas a contramarcha son hasta 5 veces más seguras. Pero lo cierto es que el mareo es un conflicto sensorial entre los órganos de equilibrio y la vista y,  según los expertos, genético. Por ello, el hecho de que los niños se mareen en el coche es algo que pueden sufrir independientemente de ir a contramarcha o a favor de la marcha.

Es muy probable que tú también te hayas mareado alguna vez viajando en coche. Este malestar se conoce como mareo cinético y suele ir acompañado de síntomas como bostezos, náuseas, sudoración,  palidez e incluso vómitos. Pero, ¿por qué nos mareamos en el coche? Nuestro cerebro está constantemente integrando información. Por un lado, los ojos proveen una imagen visual de nuestro entorno, mientras que el sistema vestibular situado en el oído interno, un pequeño órgano que permite la orientación espacial, se encarga de informar al cerebro de la posición del cuerpo en el espacio. Así, el mareo se produce porque viajando en el coche nuestros ojos están informando al cerebro de que nos estamos moviendo de forma rápida, pero nuestros músculos y el sistema vestibular informan de lo contrario (Zhang, Wang, Qi, Pan, Li & Cai, 2016).

Según Jelte Bos (2017), experto de TNO en Sistemas de Percepción y Cognitivos, los bebes no se marean en el coche ya que esta contradicción se empieza a producir desde que empiezan a caminar y a emplear plenamente el sistema visual para la orientación; mientras que los niños de 2 a 10 años son los más propensos a marearse. Asimismo, la susceptibilidad individual es muy variable, y existe una predisposición que heredamos genéticamente (Zhang et al., 2016). Por eso, si tu niño está más predispuesto a marearse en el coche, lo hará independientemente del sentido de la marcha.

 

Susceptibilidad a marearse en el coche

 

Además, Bos (2017) defiende que nuestro cuerpo se acostumbra y habitúa a las distintas situaciones, y  con el tiempo nos mareamos menos. Los más pequeños van a contramarcha desde el nacimiento, por lo que si no los cambiamos de sentido, no habría mayor problema. Para que lo entendamos mejor, es una situación muy parecida a la del “fenómeno de la escalera mecánica rota”. Cuando las escaleras mecánicas están rotas, muchos sentimos una sensación como de pérdida de equilibrio o mareo al subirnos en ellas e incluso, está demostrado que nos subimos innecesariamente rápido, como si estuvieran funcionando. Esto se debe a que a pesar de ser plenamente conscientes de que la escalera no se mueve, partes de nuestro cerebro actúan de acuerdo con experiencias anteriores cuando las escaleras se estaban moviendo (Reynold & Brostein, 2003).

Finalmente, en palabras de Bos (2017), “los mareos en el coche son un problema complejo. Es una reacción natural a un estímulo no natural que no se puede curar como tal. Pero podemos aliviar los síntomas”. Por ello, en caso de que tu hijo se maree y para que viaje no sólo lo más seguro posible, sino también lo más cómodo posible, Axkid te recomienda los siguientes consejos:

  • Dormir: El malestar se puede reducir si tu niño está inclinado y relajado. No obstante, lo ideal sería si el niño se durmiese ya que entonces el centro de equilibrio se vuelve menos sensible.
  •  Hacer muchas pausas
  •  Evitar comidas copiosas
  • Temperatura: Que el coche esté fresco y bien ventilado
  • Evitar mirar hacia abajo: Es recomendable que evitemos realizar actividades que impliquen fijar la vista en un objeto del interior del vehículo, cómo leer un libro o mirar una Tablet.
  • Conducir de manera suave: evitando cambios violentos de velocidad, frenazos o tomar curvas de forma brusca.
  • Distracciones: Es bueno cantar canciones o hacer juegos, como el por ejemplo, el “veo veo” (Bos, 2015).

 

Referencias:

Bos, J.E. (2015). Less sickness with more motion and/or mental distraction. Journal of Vestibular Research, Vol. 25, nº1, pp.23-33.

Bos, J.E. (2017). Motion Perception and Sickness, Eye Movements and Human Performance. Recuperado de http://www.jeltebos.info/perception_sickness.htm

Reynold, R.F. and Brostein, A.M. (2003). The broken escalator phenomenon. Aftereffect on walking onto a moving platform. Experimental Brain Research. August 2003, Vol. 151, Issue 3, pp 301-308.

Zhang, L., Wang, J., Qi, R., Pan, L., Li, M. and Cai, Y. (2016).  Motion sickness: Current Knowledge and Recent Advance. CNS Neuroscience & Therapeutics, 22(1), pp. 15-24.

 

 

 

 

 

Somos una empresa sueca comprometidos con la seguridad infantil en la carretera. Nuestra solución es viajar mirando hacia atrás, a contramarcha, el mayor tiempo posible. Creemos que la seguridad, el confort y la educación deben estar interrelacionados. Unas mejores normas de seguridad y un mayor conocimiento sobre el tema, salvan vidas.