Embarazada o mamá primeriza: ¿Qué silla de coche debo comprar para llevar a mi bebé seguro?

Cuando esperamos la llegada del bebé debemos preparar un sinfín de cosas. La cuna, el carrito, la bañerita, ropita, pañales, productos de aseo y cuidado… son tantos los artículos que requiere un recién nacido que dedicamos una buena parte del embarazo a buscarlos, comprarlos y prepararlos. Pero, ¿qué ocurre cuando debemos elegir la silla de coche? ¿Qué deberíamos tener en cuenta para asegurarnos de que nuestro futuro bebé viajará seguro? Te lo contamos.

¿Qué tipo de silla debería buscar para mi bebé?

Aunque la normativa contempla un mínimo obligatorio de 15 meses, tanto la DGT como numerosos expertos recomiendan llevar a los niños a contramarcha el máximo tiempo posible.

En sus primeros años de vida los bebés y niños pequeños se encuentran en fase de desarrollo y maduración y su organismo no puede hacer frente a la energía de un impacto de la misma forma que el de los adultos, pudiendo sufrir graves lesiones cervicales o fallecer a causa de las fuerzas de inercia que traccionan de su cabeza en un accidente.

Llevarlos a contramarcha reduce las lesiones en un 90% al eliminar la tracción sobre la cabeza, que en los primeros años tiene un peso muy elevado en proporción al resto del cuerpo y ejerce una fuerza excesiva sobre su cuello. Por ello, lo primero en lo que debes pensar al buscar una silla de coche para tu futuro hijo es en garantizarle el mayor tiempo posible a contramarcha. Para esto, puedes elegir diversas combinaciones en función de por qué grupo de silla te decantes.

Clasificación de grupos por peso*

  • Grupo 0:  0-10 kg
  • Grupo 0+:  0-13 kg
  • Grupo 1:  9-18kg
  • Grupo 2:  15 -25kg
  • Grupo 3:  22-36 kg

*según la normativa ECE 44/04

Una posibilidad, por ejemplo, sería buscar un grupo 0-1 que te permita llevar al bebé a contramarcha hasta los 18 kg. Otra buena opción para garantizar el mayor período de tiempo posible de espaldas sería utilizar el grupo 0/0+, que usualmente viene incluido en los Trío de paseo, y a continuación adquirir un grupo 1-2 que permita viajar hasta los 25 kg a contramarcha.

Respecto a la forma de instalación, podrás encontrar sillas que se instalan con el cinturón de seguridad de tres puntos del coche y sillas que se instalan con sistema Isofix. Ambas son igual de seguras así que, a la hora de decantarte por una u otra, valora tus necesidades específicas y elige la más adecuada para tu caso particular.

Por ejemplo, un modelo con Isofix suele ser más voluminoso que el mismo modelo con cinturón y también tiene un precio ligeramente más elevado pero su instalación es más fácil y rápida y sus indicadores verdes minimizan el riesgo de una instalación incorrecta ya que puedes comprobar que la silla está bien anclada a los conectores del vehículo. Los modelos con cinturón no disponen de ningún indicador para esto y requieren algo más de tiempo en la instalación pero son compatibles con todos los vehículos y nos permiten una mayor flexibilidad a la hora de regular aspectos como el espacio para las piernas a medida que el niño crece.

Ten en cuenta, además, que el sistema Isofix está diseñado para soportar el esfuerzo de retención que requiere una masa total de hasta 33 kg contando el peso de la silla, por lo que sólo está homologado hasta los 18 kg de peso del niño. Por ello, si adquieres una silla que permita uso a contramarcha hasta los 25 kg y lleve Isofix, cuando el niño alcance los 18 kg deberás instalarla con cinturón de seguridad.

Ya tengo mi silla ¿qué más debería tener en cuenta?

El grupo 0 es un elemento de seguridad diseñado para proteger al bebé en caso de accidente, manteniéndolo sujeto al asiento y protegiendo su cabeza lo máximo posible, al contar con un cabezal que se ajusta de forma muy precisa incluso a la pequeña cabecita del recién nacido, pero es muy importante darle un uso adecuado. Los estudios indican que la postura que adopta el bebé puede tener riesgos en períodos de tiempo prolongados, tanto por la posición poco adecuada de su espalda para su nivel de desarrollo como por la compresión sostenida que puede dificultar la respiración e incluso provocar apnea en los casos más graves.

Por ello, si vas a hacer un viaje largo haz paradas cada hora y media o dos horas como máximo y saca al bebé de la silla unos veinte minutos para que pueda estirarse y cambiar de posición. Por esta misma razón, no uses tampoco el grupo cero como sustituto del capazo o la cuna en el día a día, aunque sea más compacto y manejable o el bebé esté dormidito al llegar a casa.

Recuerda, por último, que garantizar la seguridad del bebé no depende solamente de elegir una silla segura. Al sentarlo en ella, asegúrate de ajustar bien el arnés para que pueda cumplir su función con la máxima seguridad.

Y, en invierno, no olvides retirar siempre las prendas de abrigo, especialmente si son voluminosas. Si te preocupa la temperatura del vehículo, pon la calefacción unos minutos antes de quitarle el abrigo al bebé y sentarlo en su silla o tápale con una manta o con el propio abrigo para evitar que pase frío una vez sentado. Dejar el abrigo puesto es peligroso. Aunque creamos que hemos hecho un buen ajuste, el abrigo ocupa un espacio que en el momento del impacto deja una holgura entre el arnés y el cuerpo del niño, impidiendo la función retentiva del primero.

Elegir una silla segura es muy importante pero, después, usarla siempre de forma adecuada garantizará la máxima seguridad a tu bebé.

 

 

 

Somos una empresa sueca comprometidos con la seguridad infantil en la carretera. Nuestra solución es viajar mirando hacia atrás, a contramarcha, el mayor tiempo posible. Creemos que la seguridad, el confort y la educación deben estar interrelacionados. Unas mejores normas de seguridad y un mayor conocimiento sobre el tema, salvan vidas.