La pequeña Elisa salió ilesa de un impacto trasero viajando en una silla de Axkid.

Hace exactamente un año que Aura, junto con su marido y su hija Elisa de 19 meses, se vio involucrada en un fatídico accidente en el que ella  y su marido sufrieron importantes lesiones y su pequeña Elisa, sin embargo, salió completamente ilesa viajando a contramarcha en una silla de Axkid. Su coche recibio un peligroso impacto trasero mientras ellos estaban parados y hoy Aura quiere compartir con nosotros su historia para enseñar a todos los padres que las sillas a contramarcha son 100% seguras tanto en impactos frontales como en impactos traseros. Esta es su historia:

“El 20 de diciembre de 2016, recuerdo que era un día frío pero a la vez soleado, toda la familia se levantó con una inmensa alegría ya que teníamos una ecografía programada y sería el día en que veríamos por primera vez a nuestro segundo bebe… Yo estaba embarazada de 3 meses.

Después de pasar la mañana en el hospital y por fin conocer a nuestro bebe, fuimos a saludar a los abuelos y más tarde desde allí pusimos rumbo a casa en nuestro coche, la distancia entre las dos casas no es más de 8 minutos, ósea un viaje rutinario como el que cualquier familia hace cada día.

Papá estaba al volante y estuvo esperando un rato sin arrancar aún el coche hasta que Elisa tuviera el cinturón (arnés) de su silla Axkid Duofix atado. Casi siempre lo suelo hacer yo, ya que viajo en la parte trasera con la peque, detrás del asiento del piloto para ser exactos. Ese día quedaban libres los asientos del copiloto y el central trasero del coche. La sillita de Elisa estaba colocada a contramarcha detrás del asiento del copiloto, la Axkid Duofix tiene la opción de ponerla a favor y desde que la habíamos comprado hacía poquito más de dos meses, nunca la habíamos puesto a favor de la marcha, ya que no era mi intención.

Aquí diréis… ¿Y por qué compraste una silla que se puede poner a favor de la marcha y no sólo a contramarcha? Pues porque como seguro les ha pasado a muchos padres al principio, piensas que le quedará pequeña cuando lleguen a los 4-5 años y que teniendo la opción de ponerla a favor de la marcha las piernas le colgarían e irían más cómodos, gran error, ya que si os fijáis cuando los niños pequeños juegan y se sientan en el suelo, siempre lo suelen hacer con las piernas flexionadas, sobre las rodillas o con las piernas en M. Nosotros como adultos sí tenemos esa necesidad de estirarlas y en el coche apoyamos los pies en el suelo, pero a ellos, viajando a favor de la marcha, les quedarían colgando y sin ningún punto de apoyo.

Además, Papá pensaba que la niña se iba a marear viajando a contramarcha y el no descartaba la opción de ponerla a favor en algún momento si esto pasaba, otro gran error, ya que es importante que sepáis que el sistema vestibular está inmaduro hasta los 12 años, así que es imposible que mareen por ir a contramarcha, en tal caso les sucede por el movimiento del vehículo.

Elisa viajando una silla Axkid

Elisa viajando una silla Axkid

Una vez que todos estabamos listos con nuestros cinturones de seguridad nos pusimos en marcha y tan solo unos minutos despues, de repente, sono mi teléfono, era de la inmobiliaria, unos días antes habíamos visto una casa que nos enamoró y nos llamaban para decirnos que estaba disponible si al final nos decidiamos por ella…  Y de repente, mi móvil cae al suelo, mi cabeza golpea con el cabecero del asiento delantero, mis rodillas me aprietan la cintura junto con el cinturón y veo como papá se golpea contra el volante, mientras no pierdo de vista a mi niña. ¡No entendía que estaba pasando! Pude ver a mi hija como absorberse en su silla y después sus piernas quedaron en el aire como si la inercia les hiciera querer llegar a su cabeza. Me preguntaba aturdida y asustada ¿de verdad esto estaba sucediendo? Pensé incluso que había sido un terremoto o que nos había caído una farola en la parte trasera, pasó tan rápido y tan lento a la vez… Soy capaz de revivirlo en mi mente a cámara lenta y no lo consigo borrar. Oigo el llanto desconsolado de mi pequeña Elisa por el susto, lo sigo oyendo y lo recuerdo cada vez que nos vamos a subir al coche. Ese momento me ha marcado y no lo consigo olvidar.

Un coche nos había embestido por detrás, no llegamos a oír sus frenos, porque ¡no frenó! La conductora no se había percatado de que estábamos ahí, delante de ella, en la misma carretera, en su mismo camino, en el mismo espacio de tiempo. Ella se distrajo nos dijeron. No sé qué sería más importante que estar atenta a la carretera en ese momento, pero a mí me cambió la vida ¡Literalmente nuestro coche paro el suyo! Ella conducía a unos 70 km por hora. Nosotros estábamos parados justo después de un paso de peatones, esperando al que el de delante girara a la derecha, a la ¡Maldita derecha! No puedo evitar preguntarme, ¿Y si hubiera cruzado en ese momento alguien por el paso de cebra? Se lo hubiera llevado por delante… También recuerdo ver como casi chocamos nuestro coche con el vehículo de delante, aunque papá tenía el freno pisado, nos arrastró varios metros.

Los nervios me invadieron, no os voy a mentir. Oír a mi pequeña llorar con esa fuerza por el susto y el mareo que sentí tras el golpe me hicieron llorar también, no lo pude evitar. Por mi mente pasaron mil cosas, ¿Estaría bien la niña? ¿El bebé? Ese golpe en las rodillas me había preocupado bastante ya que note un dolor intenso en el bajo vientre ¿Papá estaría bien? Sí, pensé en todos menos en mí. Al cabo de unos minutos llegó una ambulancia, abrieron mi puerta y me explicaron que iban a ponerme un collarín, que no me moviera. Recuerdo ver las luces de emergencia reflejadas dentro del coche y yo seguía sin poder dejar de llorar, todo ocurría tan rápido. De repente aparecieron varios policías y abrieron la puerta de la niña, un enfermero la revisó y al instante un policía me dijo: Por favor, llame a alguien para que venga a recoger a la niña ¡No me lo podía creer! ¿Enserio? ¿La niña estaba bien? Había sido gracias a la silla ¡Dios no lo podía creer! Pero por supuesto, tambien estaba aterrorizada pensando como estaria el pequeñin en mi pancita, habíamos esperado durante semanas para conocerlo y en ese momento por mi cabeza pasaron cosas que no quiero recordar. Afortunadamente, más tarde en el hospital me confirmaron que el pequeñín estaba tambien bien ¡Gracias, Gracias! No podía parar de dar las gracias porque mis dos pequeños sanos y salvos.

Papá sufrió un latigazo cervical y varias contusiones, notaba la sensación de tener el volante en el pecho durante varios días. Yo sufrí contusiones en las rodillas, en la cabeza y podía ver la marca del cinturón cerca de mi hombro izquierdo durante unas semanas. Hasta la fecha no he sido capaz de conducir, de ponerme delante del volante de nuevo… ¡Yo! que amaba conducir. Me han quedado como secuelas dolor de cervicales, dorsales y una ATM (lesión en la articulación temporomandibular). Me duele al masticar, bostezar, hablar o incluso al intentar reír con suavidad. Ese día cambiaron mi sonrisa para siempre, pero os puedo asegurar que nunca ¡Nunca! Dejaré de sonreír, aunque me duela. Puede que haya cambiado mi manera de hacerlo, pero doy gracias por estar vivos, mi pequeña gran familia y yo ¿Puede haber otro mejor motivo para no dejar de sonreír?

Aura en el hospital después del accidente

Aura en el hospital después del accidente

Quiero dar las gracias en especial a los padres de Gabriel el Vikingo, Fernando y Elena, por tratar de hacer posible lo imposible. Quiero que sepan que la ola verde llegó hasta nosotros y que mi hija viajaba a contramarcha gracias a vuestro esfuerzo por ser escuchados y llegar a los padres y hacerles ver la importancia que tiene que los niños viajen seguros. Podéis conocerlos aquí gabrielelvikingo.org

Sé que aún faltan por concienciarse millones de padres, hermanos, tíos, amigos… incluso dependientes de muchas tiendas especializadas en puericultura, pero cada día estamos un paso más cerca de conseguirlo. Mi experiencia me ha enseñado dos cosas: la contramarcha es siempre la opción más segura independientemente del tipo de impacto que se pueda sufrir, y además, da igual que el trayecto en coche sea en ciudad o a 5 minutos de tu destino, siempre hay que viajar seguros, no hay excusas, ya que en el momento menos pensado podemos perder la sonrisa.”

Un Abrazo gigante,

Aura

 

 

Somos una empresa sueca comprometidos con la seguridad infantil en la carretera. Nuestra solución es viajar mirando hacia atrás, a contramarcha, el mayor tiempo posible. Creemos que la seguridad, el confort y la educación deben estar interrelacionados. Unas mejores normas de seguridad y un mayor conocimiento sobre el tema, salvan vidas.